Por Alejandro Barañano

Mucha polémica y una gran reacción negativa entre la sociedad causó la investigación y reportaje periodístico realizado por el amigo y colega Diego Soto a través de su medio electrónico “Tres|Seis|Cinco, pues puso al descubierto como un grupo minúsculo de ex servidores públicos del Congreso del Estado se sirvieron con la “cuchara grande” para lograr una liquidación superior a los 28 millones de pesos.

Valdría la pena desglosar el meollo del asunto para tratar de entendernos mejor; pues resulta que Mario Carrillo Lerma, el recién nombrado nuevo Oficial Mayor, utilizó sus bastas influencias para obtener una “generosa liquidación” de 3 millones 165 mil pesos;  Marcos Emiliano hizo lo propio y obtuvo 2 millones 106 pesos; Rodolfo Cota se fue a su casa con 735 mil pesos bajo el brazo; Claudia Gómez se embuchacó en la bolsa la friolera de un millón 163 mil pesos y Francisca Covarrubias, la ahora ex titular de la Dirección Finanzas del Congreso del Estado, obtuvo ni más ni menos que 12 millones 552 mil pesos.

Aunado a lo anterior, otros “beneficiados” con jugosos dispendios marcados como finiquitos fueron el encargado de Nómina con 3 millones 484 mil pesos; el titular del Área de Transparencia logró un millón 385 mil pesos a su favor; quien estaba al frente de los asuntos Jurídicos y la Contraloría fue “premiado” con 248 mil pesos, y quien fungía como titular de Igualdad de Género se llevó 3 millones 292 mil pesos. ¡Quihúbole!

En suma, todos ellos se llevaron en total una bolsa de 28 millones 140 mil pesos, y ante esto es que nacen varias interrogantes como lo son: ¿En qué trabajo con un sueldo ordinario una persona puede recibir un finiquito superior a los 3 millones de pesos? ¿No se supone que se busca terminar con aquello de no más gobiernos ricos con pueblos pobres? ¿Y que nos dicen de la corrupción que claramente está expuesta en estos casos? Y más aún: ¿Permitirían los que llegan que se lleven esas liquidaciones tan amplias?

Queda claro que no fue suficiente que en la pasada Legislatura se dieran escándalos de todo tipo. Por ejemplo, el asunto aquel de las facturas expedidas por AeroMéxico a nombre del Congreso del Estado que fueron expedidas el 14 de agosto del 2019 por un viaje a Paris, Francia, esto a nombre de Gustavo López Avilés y de Gustavo López Flores, esposo e hijo de la entonces diputada Perla Flores Leyva, situación que constituyó un grave desfalco al erario público por parte de la legisladora emanada del extinto Partido Encuentro Social.

O quizá el escándalo suscitado ante la presunta corrupción por la desaparición de un cheque por parte del diputado Rigoberto Murillo Aguilar, esto cuando se le asignaron 337 mil pesos y donde con el paso del tiempo se pudo comprobar que la factura que cubría dicho monto había sido cancelada por el proveedor de nombre Guillermo Sánchez Flores, propietario de la empresa MFT, esto al no liquidarle como debiera los gastos ocasionados de los foros de transporte que se llevaron a cabo para la integración de la Ley de Movilidad de Baja California Sur.

O peor aún, cuando entre octubre y noviembre del año 2018 se dio cuenta públicamente del presunto acto de conflicto de interés en que incurrió el diputado de Morena y entonces secretario de la Comisión de Cuenta y Administración, Esteban Ojeda Ramírez, quién habría facturado más de 880 mil pesos a nombre de una empresa propiedad de su cuñada Jerusalén Ocampo Alameda, ello por vender –supuestamente– insumos y equipos de informática así como mobiliario para las oficinas del Poder Legislativo. ¿O a poco ya se les olvidó?

Por eso bien dicen los que saben que el significado de la palabra cinismo es cuando alguien se expresa a través de la ironía, el sarcasmo y la burla; tan es así, que el desfachatado que lo hace tiene como característica despojarse de la vergüenza para realizar actos deshonestos frente a los demás tratando de engañar o mentir sin importarle las consecuencias. En pocas palabras, cometer acciones protervas de manera descarada, y queda claro que en el Congreso del Estado de Baja California Sur se pintan solos para esas cosas; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .