Por Alejandro Barañano

Hoy traigo de nueva cuenta la historia del matador de toros regiomontano Lorenzo Garza, a quien se le apodaba “El Ave de las Tempestades”, esto por su notoria personalidad a ser proclive a los contrastes, ya que si no daba la nota con el arte de su tauromaquia y alcanzaba triunfos memorables, entonces hacía hasta lo imposible por provocar broncas y escándalos que en más de una ocasión lo llevaron directo a la comisaria. O sea que triunfaba o fracasaba. Era luz o sombra.

Esto lo traigo a colación porque resulta el ex alcalde de la ciudad de La Paz, Rubén Gregorio Muñoz Álvarez, no canta mal las rancheras en ese sentido, pues la efervescencia que ha venido causando en las últimas semanas lo coloca cual verdadero “Ave de las Tempestades”.

Para empezar y para entendernos mejor, podría decirse que la alcaldesa electa Milena Quiroga Romera aseguró al periódico “La Jornada”, que está segura que va a encontrar un municipio endeudado y con sobrecarga de trabajadores; tan así que precisó al colega y amigo Raymundo León, que sólo en lo relativo al rubro de  laudos se deben 60 millones de pesos, cifra a la que habría que sumarle los compromisos contraídos con proveedores y la base trabajadora, por lo que podría hablar de un monto cercano a los 500 millones a mil millones de pesos adicionales a lo que recibió el ahora legislador federal cuando llegó para ser el alcalde.

Ahora bien, cierto es que las auditorías son normales aquí y en todos lados, por lo que revisar a una Administración Pública que de por si es deficitaria debe ser algo rutinario y obligado, razón por lo cual la próxima edil paceña buscará enfocarse en controlar los recursos propios para así subsanar poco a poco las deudas, lo cual definitivamente es algo loable, pero además de ello deberá dialogar abiertamente con la ciudadanía para informar cómo está realmente el asunto de los ingresos y los egresos del maltrecho Ayuntamiento.

Y lo digo porque sabido es que el 80 por ciento de los recursos municipales se emplean solamente en nómina, por lo que ese porcentaje se tendrá que reducirse para poder apoyar a las empresas que son quienes deben generar empleo, o sea que lo que Milena lo que tendrá que hacer es trabajar en conjunto con el sector productivo para que se pueda reactivar la economía, porque si no será al final más de lo mismo. ¿O me equivoco?

Por otro lado, no se podrá negar que a Rubén Gregorio Muñoz Álvarez gobernar el municipio de La Paz le brindó la posibilidad de realizar obras que seguramente se mantendrán en la memoria colectiva de los paceños, esto como una parte de su legado.

Que dejó broncas, sí, ni duda queda de ello. Pero ahí está el Eco Parque de la Juventud que antes era una zona olvidada y que hoy representa un lugar de sano esparcimiento para las familias, esto además de la pavimentación de más de 20 calles gracias a la iniciativa del entonces alcalde de ir a tocar puertas y conseguir apoyos por más de 620 toneladas de asfalto por parte de Petróleos Mexicanos.

También hay otras acciones emblemáticas promovidas por quien ahora es diputado federal, como lo fue la rehabilitación del Jardín Velasco; la repavimentación de la Calle Revolución; la construcción de kilómetros y kilómetros de ciclovías sobre las calles Mujica, Topete, Colima y Jalisco; el primer gimnasio de box municipal y la obra del Parque El Manglito, una solicitud que habían realizó los vecinos del lugar desde hace más de dos décadas.

Por eso fue que traje a cuenta la historia del matador de toros regiomontano Lorenzo Garza a quien se le apodaba “El Ave de las Tempestades”, pues al igual que Rubén Gregorio Muñoz Álvarez, poseía una personalidad proclive a los contrastes, quien si no daba la nota con el arte de su tauromaquia y alcanzaba triunfos memorables, entonces hacía lo posible por provocar broncas y escándalos que en más de una ocasión lo llevaron directo a la comisaria. O sea que triunfaba o fracasaba. Era luz o sombra, algo similar a lo que ocurre con el ahora diputado federal; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .