Por Alejandro Barañano

El fin de semana pasado se instaló el Consejo Estatal de Protección Civil, y a la par se activaron los protocolos de emergencia ante la amenaza que presentaba con huracán “Nora”, y fue ahí donde se tomó la decisión –por unanimidad– de posponer hasta nuevo aviso el arranque del ciclo escolar 2021-2022, el cual de acuerdo al calendario oficial estaba previsto para este día lunes.

Una de las razones mostradas fue que en la geografía estatal hay 96 edificios escolares están considerados como refugios temporales, por lo cual esa infraestructura educativa debería encontrase disponible en caso de que se requiera utilizar los albergues ante la presencia del fenómeno meteorológico.

Ahora bien, con todo esto nos debe de quedar en claro que el regreso a las clases presenciales, al menos en Baja California Sur, no podrá ser masivo sino gradual, ello porque las escuelas se deberán ajustar a la sana distancia dentro de las aulas, y sólo el 20 por ciento de las familias quiere mandar de nueva cuenta a sus hijos a los planteles escolares.

Además existe otro factor preocupante ante el “obligado” regreso a clases presenciales, pues está confirmado que existen 270 planteles sin agua potable; 102 sin energía eléctrica y un total de 489 sin internet, lo que refuerza la idea –por obviedad– que se debe llevar a cabo un regreso presencial gradual y escalonado para poner a las escuelas en condiciones de funcionamiento en el menor tiempo posible.

Cierto es que ciclo escolar 2021-2022 comenzará en cuando pase la emergencia que ha generado el huracán “Nora”, pero debe quedar en claro que las próximas dos semanas serán de organización y preparación, esto con reuniones entre docentes y padres de familia para así decidir si regresan o no a las clases presenciales, mismas que podrían comenzarán hasta el próximo 13 de septiembre.

Otro factor que deberá tomarse en cuanta es la valoración académica de los alumnos; pues se debe retomar la comunicación con ellos porque hay casos en los que fue inexistente su plan de estudios, y eso conlleva a revisar por ende el porcentaje existente de deserción escolar, tan así, que se está planteando que de septiembre al mes de  noviembre la labor de los maestros sea en favor de la recuperación del aprendizaje perdido. ¡Quihubole!

Esta labor será titánica sin duda alguna, pues en la media península se cuenta con 240 mil alumnos y 13 mil 500 profesores en todos los niveles educativos; así como 936 planteles de los cuales 720 son públicos y 216 privados; y si a eso le sumamos que el 80 por ciento de padres de familia que no están a favor de las clases presenciales, pues la problemática se vuelve caótica.

Ante esta radiografía antes expuesta, el titular de la Secretaría de Educación Pública en la entidad, Gustavo Cruz Chávez, ha venido advirtiendo que el modelo de educación tendrá que ser mixto, o sea presencial y a distancia, porque no todos los alumnos están vacunados contra el Covid y en las circunstancias actuales, sólo se pueden tener de 13 a 15 alumnos en cada aula. Así que tenemos otro prietito en el arroz.

Además la misma autoridad educativa confirmó que la llamada “Carta de Corresponsabilidad” que anunció la Secretaría de Educación Pública federal, la cual deberían firmar y aceptar los padres de familia, quedó totalmente descartada y ya no es un requisito para el regreso a clases de forma presencial, por lo que cada familia estará en la libertad de decidir el regreso a clases presencial o no de sus hijos.

Con todo lo antes señalado, quienes decidan no enviar a sus hijos por el momento podrán recibir educación a distancia en su hogar, y en caso de así decidirlo es por demás importante que entren en contacto con las autoridades escolares para asegurar que sus hijos reciban una educación inclusiva y con equidad.

Queda visto pues que el huracán “Nora” quizá no deje los torrentes de agua que muchos esperaban, pero sí sus fuertes vientos dejaron al descubierto las precarias condiciones que se tiene en materia educativa aunque muchos quieran negarlo; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .