Por Alejandro Barañano

Como ya se sabe, será el próximo 10 de septiembre cuando el Gobierno del Estado de la denominada Cuarta Transformación asuma de lleno el poder en Baja California Sur con Víctor Manuel Castro Cosío a la cabeza.

Para ello, el pasado 26 de julio se instaló de manera oficial la Mesa de Transición, la cual ha sido encabezada en todo momento por Homero Davis Castro, mismo que se erige en las preferencias de muchos como próximo secretario general de Gobierno.

En palabras de quien es la “mano derecha” de gobernador electo, la transición se ha llevado con total civilidad y sin afectar el curso natural de la actividad gubernamental, pues la intención de quien será el próximo mandatario sudcaliforniano es que nada se detenga, que todo fluya y que se siga trabajando pensando en el bienestar de los ciudadanos.

Con todo esto queda claro que sin duda se está llevando una transición muy distinta a la realizada en las pasadas administraciones, como aquella por ejemplo del año de 1999, cuando las izquierdas tomaron el control del Gobierno del Estado con Leonel Efraín Cota Montaño, o bien con lo acontecido en el año del 2011 cuando arribó al Palacio de Cantera el panista Marcos Covarrubias Villaseñor y después se desató una verdadera cacería de brujas.

Pero ojo, porque cualquier cosa podría pasar en la actualidad, pues no hay que olvidar que son once las dependencias gubernamentales que están bajo lupa, mismas que van hacer analizadas a detalle para dar cabal cumplimiento a la observancia ciudadana y a cada una de las denuncias que se hicieron en la efervescente reciente campaña electoral, esto en lo relativo a los gastos excesivos que se dijo existen en los renglones de comunicación, viajes y viáticos.

Tan es cierto lo anterior, que en la ya agonizante administración gubernamental se comienzan a sentir pasos en la azotea, pues se ha venido dando un silencio sepulcral en diversas áreas y en otras más de plano se está manifestado preocupación.

Sin embargo, y como el propio Víctor Manuel Castro Cosío lo ha dicho en reiteradas ocasiones, no habrá de qué preocuparse, pues quien haya trabajado y lo siga haciendo de la mejor manera tendrá las puertas abiertas de la nueva administración. Así que solo será cosa de esperar para ver qué sucede.

Ante esto, existen adicionalmente otros temas a los que habrán de abocarse los que están por llegar al gobierno, sobre todo cuando el ejecutivo electo ha dicho hasta el cansancio que conformará un equipo digno para atender a la gente, para gobernar de manera transparente, honesta y sin mentirle al pueblo; y para ello se ocupa definitivamente de la unidad, superando las diferencias y construyendo todos a la par en favor de Baja California Sur.

Muchos estamos esperando que el gobierno entrante tenga la capacidad suficiente de respetar la política de austeridad de la llamada Cuarta Transformación. Sí, pero sin sacrificar el bienestar de la población, y más aún, que reconozcan que hay cosas que se han hecho bien y que por lógica se les tiene que dar continuidad, pero también –seguro estoy de ello–  habrá otras que otrasa las que tendrán que imprimir su sello propio, lo cual también es muy válido.

Un rubro que preocupa y mucho es la salud, la cual aunque se niegue sigue siendo el talón de Aquiles en Baja California Sur, pues existen comunidades apartadas que carecen de un servicio médico digno. Y ante ello Homero Davis Castro, ha dicho que existe pleno conocimiento de que hay regiones sudcalifornianas donde sus pobladores no se pueden enfermarse en fin de semana, lo cual es un tema no solo es delicado sino una tarea pendiente que se tiene que mejorar, esto, entre otras cosas.

A Baja California Sur definitivamente le urge un gobierno de puertas abiertas, de poner en práctica acciones y no sólo de discursos, en donde se privilegie la atención ciudadana y se olvide en definitiva los excesos administrativos. Pero sobre todo, que haya igualdad para todos los municipios, no solo privilegiando a Los Cabos por ser la capital del turismo, sino que se atienda como se debe a la ciudad de La Paz, al igual que los tres municipios norteños deben ya recibir un trato de primera y no de cuarta como ha venido sucediendo.

En lo personal escuché vociferar muchas veces en la pasada campaña electoral sobre desvío de recursos, gastos excesivos y de muchas obras de relumbrón, por lo que ahora se tendrá que conocer la realidad de tales señalamientos, pues de lo contrario quedarán en meras llamaradas de petate trayendo consigo un costo político; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .