Por Alejandro Barañano

Fue el 3 de marzo de este año, con apenas 30 días como director general de Exportadora de Sal que Gregorio Edgar Cavazos Rodríguez detectó que la coordinación interinstitucional de la paraestatal no estaba funcionando, sino todo lo contrario.

Y lo digo porque la protección y permanencia de impunidad que procuraron tanto el entonces director de Administración y Finanzas, Jesús Martínez Torres, como el también hoy extitular del Órgano Interno de Control de la empresa, Jorge de Jesús Rueda y Moreno, quedó en evidencia.

Más sin embargo la llamada de atención no fue atendida por Irma Eréndira Sandoval, entonces titular de la Secretaria de la Función Pública. Muestra de ello es que pese al cambio de Jesús Rueda y Moreno como titular del Órgano Interno de Control en Exportadora de Sal, una de las denuncias de hechos fue presentada apenas el 9 de junio pasado y en la cual se advertía sobre la serie de omisiones y probable encubrimiento por parte de algunos integrantes de la paraestatal, quienes estuvieron enfocados en simular y encubrir anomalías y posibles delitos de manera “sistemática”.

Incluso en la querella se señala sobre la probable responsabilidad de los socios japoneses de Mitsubishi en delitos fiscales, lo cual incluso ha llevado a que la empresa sea embargada, teniendo como antecedente directo que durante los años 2010 al 2012 se habría iniciado una suerte de “operación tapadera”, la cual se habría afianzado durante los sexenios de Felipe Calderón Hinojosa y de Enrique Peña Nieto, según la denuncia.

Como parte de esas anomalías detectadas, algunas refieren sobre la operación y permanencia de Jesús Martínez Torres como director de Administración y Finanzas de ESSA, y que junto a Jorge de Jesús Rueda y Moreno conformaron un círculo de poder abocado a proteger los intereses de lo que fueron las administraciones de Ernesto Cordero, Herminio Blanco, Ildefonso Guajardo y Mario Alfonso Cantú; los cuales –curiosamentehabrían permanecido intangibles durante la gestión de Irma Eréndira como titular de la Secretaria de la Función Pública.

En tanto el papel que llegó a fungir Nonato Antonio Avilés Rochadesignado por el presidente Andrés Manuel López Obrador como director general de Exportadora de Sal– habría culminado con su destitución luego de la permanencia y  fortalecimiento de la estructura de gerentes y subgerentes que solventaron una gran cantidad de irregularidades y corruptelas, ya que en beneficio del propio siempre procuró a familiares, parientes y amigos a quienes les entregó diversos contratos de compra y venta de sal.

Dentro de este entramado sigue habiendo funcionarios que continúan jugando un papel relevante, ello pese a la salida de los extitulares de Exportadora de Sal así como de la propia Secretaria de la Función Pública.

Uno de ellos es el caso de Luis Antonio Castro Leree, licenciado en Comercio Exterior, representante de la Gerencia de Sistemas y Desarrollo de Exportadora de Sal y vocal suplente del Área de Tecnologías de la Información en la misma empresa.

Esto está basado porque de acuerdo con su desempeño dentro de la paraestatal, así como de lo denunciado reiteradamente, ha desempeñado al menos desde el año 2015 un papel de tipo comodín dentro de ESSA, debido a que la gerencia de Sistemas y Desarrollo implicó una encomienda fuera de su capacidad, y aunque Jesús Martínez Torres pretendió colocarlo como su sustituto al frente de la Dirección de Administración y Finanzas, siempre ha procurado estar al tanto de negociaciones competentes de comercialización.

No obstante a todo ello, y a unas semanas de que Tatiana Clouthier Carrillo fue asumida como titular de la Secretaría de Economía, la estructura persistente del Órgano Interno de Control de la Función Pública de la empresa Exportadora de Sal procura justificar como faltas no graves las cometidas e incluso, buscan procurar simular solventarlas; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .