Por Alejandro Barañano

Con la experiencia que posee Ricardo Barroso Agramont al haber participado en tres elecciones estatales, además de haber coordinado algunos procesos internos en la renovación de dirigencias y haber coadyuvado en diversos procesos electorales en otros estados del país, bien podría definirse el candidato aliancista como “punto de quiebre” o “fiel de la balanza” en la ya próxima jornada ciudadana del 6 de junio.

Lo digo porque por un lado las casas encuestadoras lo marcan como virtual ganador, y aunque algunos lo han subestimado, cabe recordar que su capital político es de más de 87 mil votos, mismos que obtuvo en la elección estatal del 2015.

Las empresas encuestadoras operan con números fríos y con márgenes de error, pero lo que pulsan los cientos de ciudadanos paceños es que ven en Ricardo Barroso una alternativa real y confiable con miras a la próxima jornada electoral.

Hoy por hoy el candidato aliancista está en el ánimo de la gente, le pese a quien le pese; mientras que otros aspirantes buscan a toda costa reencontrarse con sus seguidores y simpatizantes, pues ven como se aleja y diluye su capital político, pues a diferencia de Ricardo Barroso carecen del carisma y “jalón” que este posee para sumar y obtener el sillón principal de lo que será el siguiente Ayuntamiento de La Paz.

Queda visto que los escenarios político-electorales que vivimos están sumamente reñidos y que en ellos predomina la fiebre que han causado los fuertes estragos en muchos de los candidatos, quienes curiosamente no alcanzan a ver el bosque sino unos cuantos árboles por la atomización, fracciones, divisiones, agolpamientos, fracturas, escisiones internas y estampidas en sus proyectos políticos, vislumbrando por ende que las sumas y no las restas harán la diferencia, y en eso de las sumas Ricardo tiene lo suyo.

Como sabemos la renovación de la gubernatura, alcaldías, diputaciones locales de mayoría relativa, sindicaturas y numerosas regidurías estarán en juego este 6 de junio, y sí las circunstancias políticas y los astros se alinean en favor de Barroso Agramont no queda duda que será el próximo alcalde de la ciudad capital.

Y es que el candidato aliancista por la Presidencia Municipal de La Paz sabe, intuye y percibe que con su magro 12 por ciento que trae en las encuestas habidas y por haber por sobre sus contrincates, podría convertirse de facto –como ya lo dijimos– en “punto de quiebre” o “fiel de la balanza” para el bloque opositor a Morena, aunado ello a que los de la izquierda siguen perdiendo terreno entre sus seguidores, y que ese 12 por ciento será determinante en la definición de los ganadores y derrotados este próximo domingo 6 de junio.

Hasta hoy los análisis que se han podido observar versan sobre posicionamientos sin sustento y nada más. O sea, exposiciones demasiadas cerradas, planas y que obvian que las percepciones de los contrincantes del candidato aliancista están hechos a modo sólo para agradar a sus correligionarios asimétricos que se presentan elección tras elección disque para apoyarlos.

Si bien los comicios se ganan con estrategias, manejo de imagen, alianzas, discurso, propuestas, presencia y repuestas ante cualquier escenario, son factores que se abrevan a través de la experiencia personal de Ricardo Barroso Agramont, quien lleva –como lo dijimos al inicio de este espacio– tres elecciones estatales y varios procesos internos de selección de dirigencias partidistas y elecciones estatales en otros estados del país, y que es ahí donde realmente ha pulido su oficio, agudizado su olfato político y moldeado su sensibilidad que ocupan quienes se inclinan por el apasionante ejercicio de participar en procesos electorales y competir en las votaciones; por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .