Por Alejandro Barañano

La fórmula del perfecto candidato es tan secreta como la de la Coca Cola. Actualmente, los aspirantes en la zona de Los Cabos son tan dispares, que ya ni sabe ni a quién irle.

Lo digo porque la crisis de confianza en los pretensos ha llevado a la población a votar no por su candidato favorito, sino por el que consideran el menos malo o por el que podría evitar que la opción que menos les gusta llegue al poder.

Una característica nata es que electorado basa su decisión en la honestidad, pues para la ciudadanía es sumamente importante que el político que los represente cumpla no solo con sus promesas de campaña, sino que éstas a su vez, no sean imposibles de llevar a cabo desde un punto de vista económico, político y social. Pero también la sociedad se fija en su honestidad como persona, y ahí es donde tuercen el rabo más de cuatro.

Caso número 1:

La opinión pública conoce con creces el asunto aquel de las demandas mercantiles interpuestas en contra del candidato de Morena-PT a la alcaldía, Oscar Leggs Castro, por parte de los abogados del ahora candidato a la misma posición por Nueva Alianza, Alejandro Rojas Tirado, las cuales fueron presentadas en el Juzgado Segundo Civil de Primera InstanciaExpediente 231/2020– por la falta de pago a un adeudo de 2 millones de pesos que de buena fe le fue otorgado.

Pero para zafarse del meollo, el pretenso morenista-petista supuestamente alteró los documentos mercantiles, trayendo como consecuencia que se abriera en su contra la Carpeta de InvestigaciónCSL/3231/2020en la Unidad de Delitos Diversos de la Subprocuraduría Zona Sur con residencia en Cabo San Lucas, y donde el Agente del Ministerio Público se allegó de todos los datos de prueba necesarios para acreditar la existencia del ilícito así como la posible participación del imputado Oscar Leggs Castro.

Caso número 2:

Por otro lado, Irdvin Cedeño es un joven que meses atrás estuvo muy cerca del mismo Alejandro Rojas Tirado, pero emigró de su lado y fue a refugiarse al equipo de trabajo del candidato a la Presidencia Municipal de Los Cabos por el Partido verde Ecologista de México, Carlos Van Wormer Ruíz.

El asunto es que ahora al supuesto “inflouencer de medios digitales” se le interpuso una denuncia legal por haber incurrido en discriminación y amenazas en contra de una reportera que labora para su antiguo aliado, o sea Alejandro Rojas Tirado.

La declaración interpuesta quedó asentada con el número de expediente SJC/1026/2021/NUC, la cual deberá ser turnada a la Fiscalía General de la República, pues se dice que atentó en contra de una representante de los medios de comunicación, y que eso es un asunto que es considerado como grave en el Código Penal vigente, por lo que se espera que las autoridades correspondientes continúen con la judicialización del caso.

Caso número 3:

Ahora bien, quien tampoco “canta mal las rancheras” es el también pretenso a la alcaldía de Los Cabos por el Partido Movimiento Ciudadano, Rodrigo Cabeza de Vaca, quien es empresario y ex presidente de la Cámara Nacional de la Industria Restaurantera y Alimentos Condimentados en ese municipio, también está envuelto en broncas legaloides debido al incumplimiento con los trabajadores de La Galería Restaurant Bar, –negocio de su propiedad– fue emplazado a huelga –Expediente: CCT-CSL/101/09– por las violaciones en que ha incurrido en perjuicio del Contrato Colectivo de Trabajo que ambas partes tienen celebrado.

Y es que transcendió que el candidato naranja ha violentado e incumplido con el tabulador salarial; también en todo lo referente a los horarios de trabajo; además que no les otorga a quienes laboran en la empresa el tiempo necesario para comer y tampoco les ha respetado las jornadas de trabajo que la ley en la materia marca.

Estos casos comentados anteriormente nos permiten ver que los atributos como la decencia, la dignidad, la sinceridad, la justicia, la rectitud y la honradez en la forma de ser y de actuar son meras poses electoreras, pues en la vida real piden prestado y no pagan y para salir del atollado incluso alteran documentos sin el menor pudor.

Otros que se dicen inmaculados y con cimientos bien edificados por parte de las familias de donde provienen, pero se rodean de tipos sin escrúpulos que discriminan y amenazan sin que su “patrón” en turno les ponga un alto ante tales desfiguros. Otros más pregonan, juran y perjuran que aplicarán una administración clara y transparente, y en cambio violentan y pisotean los derechos de quienes laboran con ellos. ¡Así como pues! Tome nota y acuerde de esto narrado el próximo 6 de junio, ello justo al momento de emitir su sufragio, no vaya siendo; por lo que quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .