9-MARZO-PARO-UN-DIA-SIN-MUJERES-OBLIGATORIO

Por Laura Mendoza

Imaginemos por un momento que hoy es lunes 9 de marzo.

6 de la mañana, Lucía sale a correr como todas las mañanas al parque cercano a su casa. Concentrada en el ritmo de sus pasos, no se percata de que un hombre la ha ido siguiendo. La ha observado durante días esperando la oportunidad. Horas más tarde, encuentran a Lucía en un lote baldío con signos de abuso y golpes que la llevaron a su muerte.

Lucía no asistirá hoy a trabajar.

7:45 de la mañana, Karina camina rumbo a su escuela como todos los días. No vive lejos, por ello a sus 12 años se siente con la confianza de llegar a su destino. Detrás de una barda, un vecino poco conocido llama su atención. Decide acercarse un poco solo para percatarse de las malas intenciones del sujeto. No encontrarán por varios días los restos de la niña, hasta que alguien escuche la confesión de su captor.

Karina no llegó esa mañana al salón de clases.

10 de la mañana, después de dejar a sus hijos en la escuela y pasar al mercado a hacer algunas compras para el hogar, Marcela regresa a su casa cargada de bolsas, se esfuerza por encontrar las llaves entre todas las bolsas. Un señor que va pasando por la calle decide acercarse a ayudarla, al sentirse segura éste la agrede para ingresar al domicilio. Entre empujones y golpes abusa de ella dejándola en la escena del crimen donde horas más tarde pierde la vida debido a las lesiones.

Marcela no recogerá esta tarde a sus niños de la escuela.

6:30 de la tarde, Alejandra entra corriendo a la cocina porque se ha quedado tiempo de más platicando con la vecina y no ha terminado la cena de su esposo que regresa del trabajo. Siempre cansado de las labores de la oficina si no encuentra la mesa servida se pone de mal humor. Llega esta vez antes de que Alejandra pudiera terminar y antes de un saludo, se abalanza a golpes sobre ella. Un mal empujón provoca un golpe en la cabeza de Alejandra quien termina inconsciente en el suelo y su marido, asustado, huye de la escena.

Alejandra no saldrá a platicar con la vecina mañana.

10 de la noche, Estefanía decide celebrar su cumpleaños con unas amigas de la oficina en un bar, algo tranquilo. Unos muchachos de la otra mesa deciden acercarse a saludar. Sin que ellas lo noten, ponen algo en sus bebidas y después de unos tragos pierden la conciencia. Estefanía nunca supo lo que sucedió esa noche, pero por las lesiones en su cuerpo y el estado en que se encontraba su ropa cuando la encontraron su familia supo que la violaron y mataron.

Estefanía nunca volvió a salir de fiesta, ni a celebrar su cumpleaños.

Y así, podrían seguir pasando días enteros y nunca terminaríamos de narrar todas las historias. Nombres ficticios de situaciones reales que suceden todos los días en nuestro país.

Mi México, lugar donde tan solo en el pasado mes de enero 10 mujeres fueron asesinadas cada día, esto según cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.

En los relatos anteriores, además del feminicidio, puede observarse una violencia constante contra el género femenino. Situaciones de violencia que, si no todas, casi todas las mujeres hemos vivido en carne propia alguna vez en la vida (acoso, violencia doméstica, abuso sexual, violaciones, entre otras no menos importantes).

Es aquí donde el movimiento del 9 de marzo convocado por la asociación feminista Brujas del Mar #UnDíaSinNosotras toma tanta relevancia.

Se trata de que por un día no haya mujeres en las calles, en los trabajos ni en las escuelas. Por un día las mujeres no hacemos compras, no vamos de paseo, no tomamos el café en una plaza con las amigas.

No estamos. Todas desaparecimos. A todas nos mataron en vida por la inseguridad e incertidumbre de no saber si seremos la siguiente.

Es un llamado de atención, un grito desesperado ante un gobierno federal que busca minimizar lo que sucede. Al que no le interesa garantizar la seguridad de sus niñas y mujeres. El que está más preocupado por vender cachitos de lotería que salvaguardar la integridad de sus mujeres y se escuda en culpar a la carencia de valores derivada del neoliberalismo.

Claro que los valores y la educación de la sociedad son parte importante en la prevención de la violencia de cualquier índole. Pero, en el presente inmediato, ¿por qué los violadores, abusadores sexuales y feminicidas actúan como lo hacen? Por una simple y sencilla razón: PORQUE PUEDEN.

Necesitamos ver resultados en el presente. Las mujeres estamos cansadas de que nos maten todos los días y las autoridades no hagan nada. Se necesitan acciones y una estrategia sólida para detener los feminicidios y no solo medias palabras para fingir que se está trabajando. Se necesita de una Fiscalía Especializada en feminicidios para investigar debidamente cada caso, fiscalía que según el presidente no le corresponde conformar. Se necesita que los procedimientos de investigación se lleven correctamente con la importancia que ameritan. Que no se minimice el tema de feminicidios y violencia de género. Y que se asegure la integridad de las víctimas durante el proceso de denuncia. ¡Se necesita que se pongan a trabajar!

Es por esto que hoy las invito a que se unan a este movimiento.

Si alguna vez tu o alguna conocida han sufrido acoso, han sido tocadas inapropiadamente por algún compañero de trabajo o jefe, han sido abusadas por algún familiar o alguien de confianza, han sufrido agresiones verbales o golpes por sus novios o esposos, han sido violadas o han sufrido de cualquier otro tipo de violencia, las invito que se unan al paro.

Y si aún después de todo esto no se sienten convencidas de unirse o tienen compromisos tan importantes que no pueden cancelar, realicen sus actividades normalmente, usando alguna prenda de color morado en recordatorio de todas aquellas mujeres que ya no están entre nosotras y ya no pueden seguir luchando contra toda esta violencia.

Gracias por llegar hasta aquí, soy su amiga Laura Mendoza.

Comentarios y opiniones favor de dirigirlas a rostrosyperfilesbcs@gmail.com