
Por Alejandro Barañano
Hace unos días los ánimos estuvieron a punto de desbordarse en las oficinas del Ayuntamiento de Los Cabos, esto cuando el regidor panista José Julio Belmar Pimentel salió a defender a la administración que presidió Arturo de la Rosa Escalante, y para ello encaró al Tesorero Municipal Rigoberto Arce.
Y es que poco a poco están saliendo a relucir datos duros que están poniendo muy pero muy quisquilloso a José Julio Belmar Pimentel, ya que hay que recordar que fue como funcionario de primer nivel de la anterior administración, aún tiene tras de sí varios señalamientos de corrupción por realizar actos contrarios a la Ley en la Adquisición de Bienes y Servicios para el Municipio desde el escritorio de la Oficialía Mayor que ocupaba.
El ahora regidor que se rasga las vestiduras diciéndose virtuoso, casto e íntegro, tuvo más de dos mil observaciones del Órgano Fiscal del Congreso del Estado que no ha podido aclarado, esto además de varias sanciones por parte de la Contraloría Municipal por actos contrarios a la Ley en su cargo como Oficial Mayor.
Al desmemoriado de José Julio Belmar Pimentel –ahora investido como magnánimo regidor- habría que recordarle qué en un dictamen de la Contraloría Municipal se puede advertir que de abril a octubre del 2016 que del cien por ciento de las compras, en el 94 por ciento se hicieron de manera directa, es decir, sin licitación pública y sin siquiera convocatoria a cuando menos tres proveedores, y dichas acciones representaron afectaciones al erario público por un monto de 75 millones 347 mil 061 pesos. ¡Quihubole!
Además la entonces titular de la Contraloría Municipal y después Tesorera Municipal, María Elena Camacho López, -con fecha 30 de enero del año 2017- giró un oficio al entonces Tesorero Municipal Jesús Cortes Espinoza, y que incluso le llegó copia al alcalde Arturo de La Rosa Escalante, donde se advertía que en “los estados financieros del 2016” se detectaron serias irregularidades sobre el procedimiento de adquisiciones desde la Oficialía Mayor, o sea desde la oficina que ocupaba José Julio Belmar Pimentel.
En dicho dictamen de María Elena Camacho López, con copia a todos los integrantes del Cabildo y la Sindicatura Municipal, señalaba que de abril a octubre del año 2016 de un total de 463 procedimientos de adquisiciones, esto por un monto de 75 millones 347 mil 061 pesos fueron adquisiciones directas bajo el argumento de que eran de carácter “urgente o caso fortuito y de fuerza mayor”.
Por ello y ante dichas irregularidades, la Contraloría Municipal levantó 267 procedimientos por un monto de 50 millones 975 mil 379 pesos, y básicamente las irregularidades se detectaron en la compra de material de pintura, servicios artísticos para fiestas tradicionales en colonias y comunidades, material eléctrico, material de madera, herramientas y maquinaria, compras durante la tormenta tropical Javier, material de limpieza y protección de Tránsito, mobiliario, aceites, material o rentas de ZOFEMAT para limpieza de playas, renta de sanitarios móviles, entre otros rubros.
Derivado de todo ello, la Contraloría Municipal rechazó la legalidad de dichas adquisiciones, sobre todo –textualmente quedó inscrito- “porque se detectaron indicios de que las adquisiciones se están fraccionando contraviniendo los preceptos legales, de manera particular en la compra de material para trabajos de electricidad, material de pintura, madera y herramientas, arrendamiento de maquinaria, aceites, repuestos de maquinaria, neumáticos, automóviles, ente otros”, indicó en su dictamen María Elena Camacho López.
Las irregularidades forman parte de las más de 2 mil observaciones que dejó como herencia José Julio Belmar Pimentel en la Oficialía Mayor, y que el Órgano Fiscal del Congreso del Estado sigue a la espera de todo esto se aclare.
Por eso al inicio de este espacio dijimos que poco a poco están saliendo a relucir datos duros que ponen muy pero muy nervioso a José Julio Belmar Pimentel, pues aún tiene a cuestas la sombra de varios señalamientos de corrupción por realizar actos contrarios a la Ley en la Adquisición de Bienes y Servicios para el municipio desde el escritorio de la Oficialía Mayor que ocupaba, y mientras algo resulta de todo ello quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .
COMO EN BÓTICA
“Sin perro que le ladre y sin cobija con que taparse”, el octogenario de ISAÍAS GONZÁLEZ CUEVAS, sediciente líder de la CROC, presentó lo que llamó su AGENDA LEGISLATIVA en un acto por demás pobre y deslucido, que ni los mismos representantes del PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL –instituto político que lo ha llevado más de una vez más a una curul del Congreso de la Unión- asistieron para escucharlo y mucho menos para apoyarlo. . . Muy a su estilo taimado y por demás ladino, ahora se codea con alcaldes, diputados y funcionarios emanados de MORENA, sin percatarse que es bien reza aquel conocido y viejo adagio: ADULADOR, ENGAÑADOR, Y AL CABO, TRAIDOR. . . ¡He dicho!