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POR ARIEL VILCHIS

En el Partido Revolucionario institucional traen tan perdida la brújula que ya no saben dónde se encuentran, mucho menos si vienen o en definitiva ya se van.

El día de ayer, sin mayores explicaciones, renunció al cargo de secretario general del comité ejecutivo nacional el ex gobernador de Coahuila Rubén Moreira, lo mismo debería hacer la actual dirigente estatal Gabriela Cisneros, que literalmente se encuentra en calidad de estorbo en el PRI local.

Y mientras los priistas intentan asimilar la derrota propinada el pasado 1 de julio, ya hay quien señala que el PRI está prácticamente muerto. Así lo planteó el publicista Carlos Alazraki, colaborador del ex candidato presidencial José Antonio Meade, en una carta abierta dirigida a los priistas en la que destaca que “el partido en el poder, de la noche a la mañana, se ha convertido en un partidito”.

De tal suerte que no ganaron absolutamente nada importante, ninguna gubernatura, ninguna alcaldía de peso y mucho menos tendrán una representación respetable en el congreso. En ese marco, continúa  Alazraki, se le suman las deudas económicas por venir, así como el franco deterioro, división y pleitos internos. “Descansen en paz”, concluye el publicista.

Aquí en la entidad, no es muy distinto el escenario. Un partido que inevitablemente se dividirá con las pugnas internas, sin un liderazgo sólido de quien realmente conduce el comité directivo estatal. Sin representación popular, salvo los contados regidores y la diputación plurinominal, no se  ve cómo pueda salvarse el poderoso PRI.

Si a eso le añadimos que la carrera por la nominación de la candidatura a la gubernatura ya la empezó el líder croquista Isaías González Cuevas en un pasado evento organizado por la CROC disfrazado de expo emprendedores, diera la impresión que el todavía senador  no ha entendido el mensaje ciudadano y que la sola posibilidad de ser candidato se encuentra lejos, así como más lejos el solo pensar que llegue a la gubernatura con un partido al que ha destrozado, dividido, vapuleado y del que se ha servido solo para beneficio propio.

De tal suerte que ¿Quién sacara de terapia intensiva al PRI de Baja California Sur? ¿Qué esperan los priistas para exigir un cambio en la dirigencia estatal? Sin rodeos sin cortapisas. ¿Dónde están los cuadros jóvenes, las caras nuevas que le den un nuevo rostro al partidito?, como lo llamó Carlos Alazraki.

¿Quién revive al muerto? Es mi opinión, al tiempo…

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