
Por Alejandro Barañano
En el año de 1993 el panorama electoral era totalmente gris, pues los institutos políticos de esa época se repartían las posiciones de poder, y difícilmente una fuerza política de nueva creación entraría a desestabilizar el orden que imponían el PRI, PAN y PRD, quien en esos ayeres supuestamente era de izquierda.
Luego se anunció el registro definitivo del Partido Verde Ecologista de México, con un tucán como escudo y un ex priista como presidente, y así empezó a aliarse con los conservadores al punto de llegar a ser la cuarta fuerza política del país, y todo se debió sin duda por su apoyo a la candidatura de Vicente Fox Quesada y de Enrique Peña Nieto; pero después del año 2012 el instituto político Verde ha entrado en una crisis profunda.
Para lograr sobrevivir en todos estos años, han estado totalmente atados a los intereses del PRI, y en cuestión electoral la cosa también es muy grave para ellos, pues solamente poseen una gubernatura en todo el país con Manuel Velasco en Chiapas; además de que no tienen la fuerza suficiente para competir en soledad, por lo que se les conoce como el equipero ideal para las coaliciones.
La debacle del partido ecologista tiene muchas explicaciones. En principio su total sumisión a la agenda priista; en segunda su pérdida de valores, pues muchos de los candidatos del Verde rompen con la ideología ecologista al ser fanáticos públicamente de la tauromaquia o al iniciar leyes que dañan al ecosistema mexicano.
Este cúmulo de anomalías ha encendido las alarmas en el partido que aún dirige la familia González Torres, y ahora incluso podrían perder su registro ante su poca convocatoria. Así de mal están los Verdes.
Los resultados que han tenido en las últimas elecciones mantiene al Partido Verde Ecologista en números rojos, pues la sociedad ya no los ve con buenos ojos como antes ante las propuestas más novedosas que trae consigo MORENA.
El número de votos es mínimo, y con ello se acerca cada día más a ese espectro numérico que los haría perder el registro si la militancia y el liderazgo del partido no se ponen de acuerdo. Ese es el principal problema que mantiene el Verde, una crisis interna.
Muchos de los ex miembros del Verde Ecologista han decidido renunciar gracias a la total sumisión del partido ante el PRI, ya que al final son los tricolores quienes deciden qué candidato representará al Verde en estados clave.
Por ejemplo, el aún líder del partido del tucán, Carlos Alberto Puente Salas, no ha sabido evitar la fuga de verde ecologistas que se están afiliando a MORENA, uno de los partidos rivales, y aquí en Baja California Sur con un Alejandro Tirado Martínez que parece que no sabe ni tan siquiera en donde está parado, por lo que aquí sucederá lo mismo.
Los números no engañan, son fríos. Gracias a las alianzas con el PRI a nivel nacional, el Verde se ha mantenido con vida sin iniciativa propia y con la poca autonomía que perciben está cayendo gracias a desacuerdos internos y eso les dejaría con una minoría de 47 representantes en la Cámara de Diputados y solamente nueve representantes en la Cámara de Senadores.
En muchos estados, como es el caso de Baja California Sur, el Verde Ecologista se está revelando y planea ir en soledad en las contiendas locales. Esta “rebeldía” ante el PRI mantiene furioso al partido en el poder.
Y es que un partido político necesita recibir al menos el 1.1 por ciento de votos a nivel nacional para conservar su registro, y el Verde difícilmente podría lograrlo, por lo que ha sobrevivido a base de coaliciones que contradicen sus orígenes, y lo digo porque José Antonio Meade Kuribreña es un fanático taurino y los dirigentes del Verde dejaron pasar ese dato tan importante.
Aún con esto, el Verde se mantiene y recibe más de 100 millones de pesos anuales simplemente por existir en coaliciones priistas, pero su apuesta por José Antonio Meade podría lesionarlos aún más, esto porque el aspirante tricolor a la Presidencia de la República no es favorito en ninguna encuesta nacional, en donde apenas alcanza el tercer sitio.
Así que con los pocos votos que saque el Verde, la crisis interna que vive, las imposiciones del PRI y la salida masiva de militantes y representantes mantienen al Partido Verde Ecologista de México entre las cuerdas.
Por ello el que fuera en algún momento un instituto político que defendiera los intereses de la biodiversidad parece próximo a desaparecer gracias a que se prefirió beneficiar a ciertos apellidos de ese partido antes que a los intereses generales que lo fundaron, y como no veo alguna solución al respecto, mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .