
Por Ariel Vilchis
Sin duda el arribo a la dirigencia del comité directivo estatal del PRI en Baja California Sur de Gabriela Cisneros como propuesta del senador Isaías González Cuevas, representa la oportunidad del priismo sudcaliforniano de realizar el trabajo de partido de manera distinta, con ese impulso que caracteriza a la familia croquista y con el sello particular del líder de la CROC que ha demostrado que a esto de la política le sabe y le sabe bien.
Y digo que le sabe bien porque ha logrado acuerdos de nivel “proyecto presidencial” y, en lo local, con alianzas con las distintas fuerzas de su partido amalgamar una dirigencia con rostro joven, de cara a un proceso electoral que le brindará al senador Isaías González Cuevas confirmar su liderazgo al interior del PRI y recuperar espacios perdidos en favor de su partido.
Porque queda claro que el líder nacional de la CROC tiene proyecto en BCS, con Gaby Cisneros como presidenta de la dirigencia estatal y algunos de los nuevos nombramientos recién otorgados en la conformación de su comité directivo estatal, en específico la incorporación del ex delegado de PROFECO Isaías González Nava como secretario técnico del comité directivo estatal.
Isaías González Jr. es, según la vox populi, el llamado a encabezar el proyecto en el que se vuelque la “fuerza CROC” aunado a un priismo con sed de triunfos electorales. De ahí la importancia de la incorporación de González Nava al CDE, espacio que le dará foro en sus aspiraciones electorales y donde todo parece indicar será el municipio de La Paz, la alcaldía paceña, la que está en la mira del joven político priista.
Pero no todo es miel sobre hojuelas en el PRI sudcaliforniano con sus recientes incorporaciones, algunos de los nombramientos otorgados por la dirigencia estatal obligan a señalar un posible retroceso en el camino ascendente de la novel dirigencia estatal. Son esa clase de nombramientos que se conceden en aras de ponderar la unidad pero que de suma tienen muy poco.
Y me refiero a los espacios otorgados al grupo que bien tiene a señalar el columnista y analista político Juan Carlos Méndez como el Poncismo Tóxico, Nefasto, Rancio y con un fuerte olor a Podredumbre. Las huestes poncistas (el flojonaso de Juan de la Peña, vinculado al gran negocio de la concesión de luminarias siendo director de servicios públicos, Martha Nevarez a quien recuerdan muy bien en SAPA, la maestra Laura Medellin que desde el instituto de la mujer jamás llevó a cabo política pública en beneficio de las mujeres paceñas y Juan Kenji Ito Larios a quien deportistas acusan de apropiarse de uniformes deportivos para beneficio personal, cuando estuvo al frente del deporte municipal) llegan al comité estatal del PRI precedidos de actos de corrupción, malos manejos administrativos, complicidades y mal uso del poder público, todo ello cuando formaron parte de la administración municipal que encabezó su jefa política Esthela Ponce en la alcaldía paceña.
Ahí están los claro- oscuros del tricolor, esa es la luz y la sombra que envuelve al Partido Revolucionario Institucional que por un lado intenta crecer, fortalecerse, ser opción de cambio con el liderazgo del senador Isaías González Cuevas y por otro lado las rémoras del PRI que solo buscan la sobrevivencia política.
Veremos cómo se desarrolla el trabajo interno del PRI con los nuevos nombramientos. Al tiempo…
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