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Por Ariel Vilchis

Quizá no fue lo que se esperaba, quizá las formas no fueron las correctas, quizá algunos pensaban merecerlo, pero  lo cierto es que la fortaleza del PRI radica precisamente en la institucionalidad de sus militantes y cuadros políticos, quienes en la conformación de su dirigencia estatal recién renovada, no tenían ni tiempo ni necesidad de un desgaste que confrontara a sus distintas expresiones y por acuerdo de su comité nacional sacaron adelante una fórmula de unidad.

Quien no conoce cómo funcionan los partidos nacionales no podría entender la lógica de los acuerdos tomados para la conformación de la nueva dirigencia del PRI en el estado. Lo que si queda claro es que el ejercicio   llevó a los  priistas a una nueva redistribución de fuerzas, en la que se aprecian esfuerzos para construir y en la que los senadores Isaías González Cuevas y Ricardo Barroso Agramont  tomaron un rol protagónico.

De ahí la importancia de la nueva dirigencia priista conformada por Gabriela Cisneros y Andrés Liceaga de cara al proceso electoral 2018,  ya que los priistas deben ponderar la  inclusión, la disposición al diálogo y voluntad para la construcción de consensos, en la antesala de un proceso electoral que se antoja ampliamente competido y nada fácil para el tricolor.

Es en este punto en el que Ricardo Barroso Agramont ha sido enfático, y más que encasillarse en la búsqueda de una posición electoral ha ocupado sus esfuerzos en construir un partido fuerte, competitivo, con alianzas estratégicas que han dado resultados, impulsado cuadros emergentes, reafirmando el liderazgo natural al interior de su partido y grupo político, entendiendo la lógica nacional, pero conociendo perfectamente la local, mostrando sin lugar a dudas madurez política.

De tal suerte que quienes le apostaban a la división del PRI en su  proceso de renovación de la dirigencia estatal no obtuvieron el resultado deseado, y ahora la tarea será enviar un mensaje a la militancia y a la  ciudadanía de que son un partido fuerte, verdadera opción electoral y oposición responsable. Con una dirigencia estatal a la que habrán de darle  un voto de confianza.

Veremos pues, cómo transita el PRI en esta nueva etapa, con rostros nuevos, figuras jóvenes, entre  diálogo y acuerdos. Al tiempo…

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